Debido a factores externos, que
impedirlos o poder evitarlos no están al alcance del club sino de otros
estamentos, el normal funcionamiento del equipo femenino sala se está viendo
seriamente mermado en lo que a entrenamientos se refiere. NO ES LO MISMO ESTAR
EN EL ENTRENAMIENTO QUE ESTAR ENTRENANDO. Y lo que está sucediendo últimamente
es lo primero y no lo que estaba pasando hasta hace poco que era lo segundo.
Hay que intentar por todos los medios poner fin a esta situación aunque eso
corresponde directamente a otras personas. Mientras tanto, nosotros/as nos
tenemos que limitar a estar entrenando. Sé que es difícil, muy difícil,
mantener la concentración durante un entrenamiento en el que no puedes
comunicarte debido a esos factores externos que mencionaba al principio de este
escrito, pero hay que intentarlo y conseguirlo. Es obvio, se hace evidente que
se pierde la falta de concentración con tantísimo ruido, no se puede hablar, no
se puede explicar, no se puede entender, en definitiva, no se puede hacer lo
que realmente queremos que no es otra cosa que entrenar a nuestro deporte
favorito, aprender y desarrollar conceptos para poder ponerlos en práctica
durante los partidos de los fines de semana.
Aunque algunas personas no se den
por enteradas porque no les afecta directamente, tenemos que saber (todos/as
los que nos hemos comprometido en este proyecto deportivo) que estamos inmersos
en una competición de alto nivel. Esto es lo más que hay en Extremadura en
fútbol sala femenino. Ganar el campeonato y ganar lo que viene después de la
liga regular te lleva a que en la temporada siguiente puedas competir a nivel
nacional en una 2ª división B, algo que está al alcance de muy pocas jugadoras.
Vamos que es lo mismo que el fútbol masculino (salvando las distancias) si lo
queremos comparar, por ejemplo, a nivel local. Aunque cualquier comparación
acaba resultando odiosa. Concluyendo que, aunque tendría que serlo, no es lo
mismo. Y a la vista de todos/as está. (TGS)