Siempre he pensado, pienso y pensaré, y por eso se lo digo a mis
jugadores, que el fútbol sala es un deporte en equipo que se basa en aplicar
en cada partido la teoría del significado literal de los tres siguientes
vocablos: colocación, compañerismo y coraje. Y de llevarlos a la práctica.El fútbol sala es eso, teoría y práctica. Y el fútbol sala base lo es aún más. Hay que saber hacer llegar el mensaje al chaval para que lo entienda (teoría) y una vez entendido lo realice (práctica). No es tarea fácil, pero tampoco imposible.
Las jornadas semanales de trabajo en los entrenamientos, antes de cada partido, son largas y sobra tiempo para explicar y para comprender. Pero para ello todos debemos poner de nuestra parte. El entrenador y los jugadores.
En cada partido, colocación, compañerismo y coraje. Veamos:
Colocación sobre la pista de juego de todos y cada uno de los jugadores, donde y como yo les diga. Siempre deben estar bien colocados, nunca perder el sitio. Corregirse unos a otros si fuera necesario y siempre, siempre, tener su parcela del rectángulo de juego totalmente controlada.
Compañerismo entre todos ellos, titulares y suplentes, para que el equipo no tenga fisuras. Un equipo donde lo que funciona es la bronca entre sus jugadores realmente es que no funciona. Es eso una señal inequívoca de que ahí se juega a cualquier cosa menos al fútbol sala en equipo. El equipo somos todos y todos debemos funcionar como el equipo, o sea, como un grupo conjuntado y totalmente unido.
Coraje en todos y cada uno de los jugadores. A cada cual en la línea de la pista que le toque y en el puesto en el que juegue.
Cuando en un equipo de fútbol sala se juntan estos tres factores y se desarrollan adecuadamente, ese es un equipo, y además competitivo.
A veces falla la colocación, otras veces no hay compañerismo, en ocasiones no funciona ninguno de los dos términos; y es entonces cuando hay que tirar del coraje. Lo que conocemos por "garra", por “cojones”. O por “pelotas”. De ahí lo del título del artículo “Dos pelotas y un balón”.
Al fútbol sala se juega con los pies, se piensa con la cabeza, se tiene la boca cerradita y cuando hay que tirar de pelotas se tira de pelotas y punto.
Muchos partidos se han ganado así. Por coraje, por cojones, por pelotas de los jugadores que han luchado hasta el último minuto por conseguir la victoria final y la han conseguido. Pero haciéndolo como grupo, como conjunto, como equipo y nunca como uno solo. ¿Qué nos está pasando?
Es más que comprensible que tengamos que tirar de esa colocación, ese compañerismo y ese coraje para poder llevar a nuestro casillero los tres puntos en disputa de todos esos partido que aún nos quedan por jugar. El de este próximo domingo contra Alcuéscar es uno de ellos.
No debemos arrugarnos porque juguemos contra equipos superiores. Yo no valoro el resultado sino vuestro rendimiento. Ya sabéis, colocación, compañerismo y coraje. Apliquémonos el cuento y a por el partido. Juguemos con dos pelotas y un balón… Que podemos, ¿o no? ¡Ánimo chavales!