VESTUARIO
Un vestuario es el lugar donde confluyen
jugadorxs y entrenadorxs (es decir, personas) y con ellxs también sus propios problemas
y sus propias situaciones deportivas, personales y laborales. Un vestuario es
un grupo y como tal funciona. En un vestuario se crean problemas y también se
les buscan soluciones; se habla y también se escucha; se propone y también se
lleva a cabo; se trabaja en individual y también en colectivo… Cuando se forma
parte del vestuario se forma parte del grupo y viceversa. Si unx no es capaz de
permanecer dentro lo mejor para todxs no es que deje de pertenecer al grupo
sino ayudarle para que se mantenga y consiga integrarse. Un vestuario es como
una caja llena de golosinas con sabores dulces pero también amargos.
Habrá quien opine, yo desde luego
no, que lxs que no saben distinguir,
diferenciar y separar unas cuestiones de otras lo mejor para todxs es que dejen
de pertenecer al grupo. Eso va tanto por jugadorxs como por entrenadorxs. Habrá
quien opine que quien no sepa qué hacer en cada momento según lo que la ocasión
requiera la única solución es no estar, yo desde luego no.
Un vestuario es todo lo dicho y
mucho más. Es el eje central sobre el que giran todos y cada uno de los
movimientos en beneficio del equipo. Es el núcleo de donde salen las ideas que
luego se ejecutan individual y colectivamente. Es el germen del que nace la
semilla del éxito del grupo. Pero, sobre todo, es lo más importante dentro del
equipo. La unión del vestuario hace posible lo que parecía imposible, hace
creíble lo que parecía increíble, hace movible lo que parecía inamovible, hace
visible lo que parecía invisible… Por eso, un vestuario unido jamás será
vencido. Y no me estoy refiriendo a resultados de partidos precisamente… Estoy
hablando de EQUIPO, con mayúsculas.