viernes, 31 de enero de 2014

Algunas reglas básicas


Aunque existen muchas más, algunas de las reglas a tener en cuenta para la práctica del fútbol sala, tanto a la hora de atacar como de defender, son las siguientes:
1.- Siempre tiene que haber un jugador por detrás del balón.
2.- El último jugador nunca se la juega. Hay que evitar a toda costa cualquier tipo de regalo que ponga en peligro nuestra portería. 
3.- No se tiene prisa. El fútbol sala es un deporte de paciencia. No hay que rifar el balón. Si no se puede avanzar, balón atrás y vuelta a empezar. O sea, se necesitan jugadores que sepan controlar el tempo del partido.
4.- El jugador no debe permanecer parado sino todo lo contrario, estar en constante movimiento. De esta manera se dan opciones y alternativas al compañero que tiene el balón. El movimiento sin balón es muy importante para desarrollar un buen juego de ataque.
5.- No hay que dejar de mirar al rival que tiene el balón. Hay que estar siempre atentos a la pelota para poder anticiparse ante cualquier pase o pérdida de balón.
6.- No hay que dar un balón por perdido. No se bajan los brazos, no se da uno por vencido. Hay que disputar cada balón como si fuera la última oportunidad y hacerlo con la máxima intensidad.
7.- Hay que intentar cogerle la espalda al defensor (acción que va relacionado con lo de no permanecer parado). Para conseguirlo haces como que vienes a recibir en corto y rápidamente te vas en largo. Es lo que se llama "vengo y voy" y hay que hacerlo al esprint.
8.- Hay que intentar llevar al defensor hacia donde nos interese. Debemos ser astutos y pensar con la cabeza. Hay ocasiones, principalmente en contragolpes, en las que un atacante puede arrastrar a su marcador y dejar el espacio libre para un compañero. O, por ejemplo, hacer aclarado para un 1 contra 1.
9.- Hay que saber anticiparse al defensor y sorprenderle.
10.- Hay que pensar que eres más hábil que el defensor y que puedes regatearle o driblarle, pero si tú no te lo crees es muy difícil conseguirlo. El fútbol sala es un deporte de mucha cabeza, de mucho pensar, el físico importa (ser alto, ser fuerte, ser rápido...) pero el aspecto psicológico es el que acaba marcando las diferencias.
11.- Hay que buscar la pierna débil (la pierna mala) del defensor. Tenemos que analizar a nuestro rival y buscar por donde es vulnerable para tener una mínima ventaja.
12.- Hay que ayudar al compañero que tiene el balón con constantes bloqueos y cambios de ritmo.
13.- Utilizar siempre fintas, que son esos movimientos con o sin balón que resultan tan necesarios para cogerle la espalda al defensor o para regatearle o driblarle. Fintas, amagos, reversos, todo nos sirve.
14.- Es muy importante buscar siempre al compañero situado de cara (de frente) a la portería rival.
15.- Mantener siempre la máxima concentración. No hay que distraerse.
16.- Estar atentos para una rápida recuperación. Es importante recuperar la posición si se pierde el balón para evitar que nos hagan un gol. Una falta cometida a tiempo nos puede evitar problemas adversos en el resultado al final del partido.
17.- Hay que ser generoso con los compañeros a la hora de pasar el balón. Tener la vista repartida y la inteligencia suficiente para pasarle la pelota al que esté mejor colocado para intentar hacer gol.
18.- Hay que intentar realizar progresiones por la banda de la pista mejor que por el centro.
19.- Hay que intentar sacar el mayor provecho posible de las jugadas a balón parado. Es lo que se conoce por estrategia, que hay que tenerla muy bien entrenada. Los saques de centro, los saques de banda, los saques de esquina, las faltas... si están bien trabajadas acaban siendo una fuente de ocasiones de gol.
20.- Hay tres fases a la hora del ataque (muy a tener en cuenta si nos toca defender) que son: 1) elaboración o mantenimiento de la posesión del balón, 2) progresión hacia la portería contraria y 3) finalización o disparo a portería, bien con tiro exterior, dualidad (juego con pivot), segundo palo... Estas fases realizadas correctamente son las que originan el peligro constante en la portería rival y la tranquilidad en la nuestra.

miércoles, 29 de enero de 2014

¿Son las bandas un mercadillo?

Si en algo tengo que darle la razón al amigo con el que charlaba hace unos días (porque coincido con él plenamente en este asunto) es en lo que se refiere a cómo y dónde se colocan los espectadores para ver un partido en el pabellón polideportivo municipal.
Que yo sepa en el pabellón hay unas gradas, que normalmente nunca se llenan ni por asomo. De las tres filas de asientos que existen se pueden y deben utilizar las dos más superiores y dejar libre la que está, digamos más a ras de pista, para uso exclusivo de los componentes de los equipos (jugadores, entrenadores, delegados...) y de los árbitros. Tanto en un lado como en otro de la pista de juego. Las de la parte de los banquillos y las de la parte de la zona por donde se desplaza el árbitro.
Bueno, pues alguna de las personas que vienen a ver los partidos (aunque el número total de ellas no es muy elevado) tiene la mala costumbre de colocarse sobre el escalón de asientos más bajo, el que está más cerca de la banda de la pista con lo que dificulta el normal desarrollo del juego de los equipos, porque lo que hace es molestar e incordiar a jugadores, entrenadores, delegados y árbitros, que van y vienen sobre esas partes del rectángulo de juego. Tanto aficionados locales como visitantes. ¡Hay que fastidiarse! Con lo de asientos que hay en las gradas y que se tengan que colocar justo ahí, donde más molestan.
Tendría que haber alguna señalización que delimitara ese espacio pero como no la hay para eso está el sentido común en las personas. El pabellón está muy bien pero lleva ya mucho tiempo construido y se está quedando un poco obsoleto en cuestiones como ésta.
Hay otros pabellones que están construidos de otra forma, de manera que a la pista de juego sólo tienen acceso los que lo tienen que tener (árbitros, jugadores de ambos equipos, entrenadores y delegados) y el público está ubicado en asientos por encima del nivel del suelo de la pista. ¡Cómo tiene que ser!
Pero aquí no. En este pabellón la banda de los banquillos parece un mercadillo, donde toda la gente va y viene.
Como decía al principio, este amigo me recriminaba, y con toda la razón del mundo, que las personas tenían que estar en las gradas y dejar de pasearse por las bandas.
Y yo le contestaba que si además de estar pendiente de mis jugadores también lo tengo que estar de los aficionados pues entonces ¡apaga y vámonos!
¿Por qué le cuesta tanto a algunas personas sentarse en las gradas a ver los partidos que disputan los chavales en vez de colocarse en terreno que no deben?
Repito, que en otros pabellones, este asunto se lleva con extrema y máxima rigidez, como tiene que ser.
Desde donde corresponda se tienen que empezar a tomar medidas en este asunto. Si hay que colocar carteles prohibiendo el paso se colocan. Si se han de colocar cancelas que se coloquen, pero se ha de delimitar ya de una vez qué terreno puede ocupar la afición y qué terreno no.
Tenemos que ser conscientes y poner todos de nuestra parte.
Recuerdo muchos partidos jugados aquí en el pabellón de Arroyo donde tienes a los aficionados justo detrás de ti, pegados a los jugadores... Vamos, molestando más que otra cosa. 
Se va haciendo necesario delimitar como es debido una zona para banquillos y mesa del cronometrador. Estos espacios de las bandas deben estar totalmente libre.
Aunque pueda parecer una estupidez no lo es. Del espacio delimitado (de alguna manera) para dentro deben de estar los que tienen que estar que, en cualquier caso, nunca serán aficionados de uno u otro equipo, sino exclusivamente los jugadores y entrenadores de ambos equipos, el árbitro (y sus auxiliares si los tuviera) y el delegado de pista y/o los delegados de equipos. Todos los demás sobran porque su sitio está en las gradas o del espacio delimitado hacia fuera.
¿Cuándo llegará el día que la gente se dé por enterada de esto?.
¿Son las bandas un mercadillo? Pues aunque lo parece ¡claro que no!

Compañerismo y respeto

Compañerismo y respeto. Palabras que recogen una buena parte de los valores que se están perdiendo entre los jóvenes, y no tan jóvenes. Valores que nosotros, los padres, debemos infundirles y enseñarles. Y para aquellos no tan jóvenes, valores que tienen que aprender de los más adultos que ellos.
En el deporte como en cualquiera otra faceta de la vida debe reinar el compañerismo y el respeto entre los componentes de un equipo y/o los de un club.También entre los de diferentes colectivos.
Como todos sabemos, como norma general, los entrenamientos de determinados equipos del club local de fútbol y de nuestro club coinciden en el día, es decir, uno detrás de otro. Primero ellos, y luego nosotros.
Al igual que en la temporada pasada, en la actual se siguen produciendo unos hechos ciertamente recriminables, hechos que nos gustaría que dejaran ya de repetirse. En el entrenamiento de ayer martes fue la última vez que ocurrió.
Hay adultos que aún no se han enterado que las instalaciones deportivas son para compartirlas, que cada colectivo tiene unos horarios asignados y que hay que respetarlos, de manera que nadie invada el espacio de nadie, ni físicamente ni en lo que a tiempo se refiere. Lo mismo que a otras horas y estos u otros días lo es de otros colectivos, a partir de las 20:00 horas, los martes y jueves de cada semana, el pabellón municipal es para uso exclusivo de la A.D. Cubillana, con lo que a las 19:55 tendrían que empezar a desalojar la pista de juego. Pero no hay manera, se les ha dicho por activa y por pasiva por parte de quien tiene que decírselo y seguimos igual que estábamos. No lo entendemos; ya que es tan simple como salirse cuando llega la hora para que entre el siguiente colectivo.
Pues bien, ni compañerismo ni respeto hacia nosotros y nuestro club por parte de estas personas que, parece, o forman parte o representan a otro colectivo deportivo de la localidad.
Estamos hartos. La paciencia tiene un límite.
Las instalaciones son para uso y disfrute de todos los colectivos dentro de un orden previamente establecido. Orden que hay que respetar pero que algunas personas no respetan.
Debe existir más compañerismo, ya que a fin de cuentas todos estamos intentando promover el deporte en nuestra localidad aunque sea en distintas modalidades.
En definitiva, que no se respeta el horario por parte de un colectivo al que a algunas personas le duele ya la boca de decirle y pedirle que lo hagan. Mala cosa, cosa mala...
Así no se llega a ninguna parte.
Analicemos, por un momento, la situación: ¿Cuántas veces, a lo largo de lo que llevamos de esta temporada y de la anterior, me ha tocado a mí esperar para poder empezar a entrenar con los jugadores de mi equipo? Muchas, tanto en martes como en jueves. Ese no es el sistema para hacer que esto funcione y poder llevarse bien. HAY QUE RESPETAR PARA PODER SER RESPETADO.
Hay gentes que hacen lo contrario de lo que deben. A veces parece que lo hacen queriendo. Y, la verdad, no entiendo el motivo, porque de esa manera lo único que se consigue es perjudicar al otro colectivo. Cada uno tiene sus horas. Es tan simple como que hay que respetarlas, porque existen unas normas y las normas están para cumplirlas.
Yo me responsabilizo de respetar escrupulosamente los horarios que tengo asignados junto con mis jugadores pero otros ¿pueden decir lo mismo? Todos sabemos que, hasta el momento, no.
Lo que nos molesta, y mucho, es que no se tomen las medidas oportunas por parte de quien corresponda para que esto no siga sucediendo. Hay que tener más civismo. Hay que tener otro comportamiento y, sobre todo, dar ejemplo que estamos con niños, unos mayores que otros pero niños al fin y al cabo.
Es penoso que a una persona adulta le llamen la atención por lo que estamos comentando y se lo pase por debajo del forro del abrigo. Ya se tiene una edad para saber lo que se hace y ser responsable de sus actos. 
Espero y deseo que esto no se vuelva a repetir ningún día más y que ayer fuera el último. ¡Ya veremos!

martes, 28 de enero de 2014

Entrenar, una constante en mi vida


Tras el tiempo transcurrido desde que comenzamos en la pretemporada hasta el día de hoy han sucedido muchas cosas, buenas y malas, pero he de decir que, en el fondo, tengo la misma ilusión que el primer día.

Con mis aciertos y mis errores trato de hacerlo lo mejor posible cada día.
De fútbol sala entiende todo el mundo. El problema no es tanto el saber entrenar, que también, sino el saber tratar con niños que al final es lo que son. Porque de prebenjamines a juveniles no dejan de ser realmente eso, niños.
El trato humano con ellos te hace ganarte su confianza. Lo que pasa es que cada cual es como es y acaba no siendo tarea fácil.
En esta temporada tengo en el equipo de todo un poco, como casi siempre.
Mi intención siempre ha sido, es y será, enseñar aquello que yo aprendí relacionado con esta modalidad deportiva.
Sé a ciencia cierta que no todos los jugadores están conformes pero eso es inevitable.
Has de saber tener mano dura porque son muchos y cada uno piensa de una manera y ve las cosas de manera distinta a los demás. Mi obligación es conseguir que los defectos (tanto individuales como colectivos) no se vean y, a la misma vez, conseguir que las virtudes individuales sean puestas a disposición del colectivo. Tengo que integrarlos a todos en uno para conseguir tener un equipo. En esa tarea seguimos y aunque unas veces mejor que otras, creo que se está consiguiendo.
Siempre me ha gustado la disciplina y la he antepuesto por encima de todo. La disciplina y el respeto.
Se empezó bien. A día de hoy ya no puedo decir lo mismo.
No es que el equipo se me haya ido de las manos es, sencillamente, que yo sólo soy el padre de uno de los jugadores, los demás tienen sus propios familiares para que les enseñen esa educación y ese respeto que en estos tiempos se han convertido en valores muy difíciles de aplicar.
Considero que, sin ser perfecto, mi tarea la estoy desarrollando bien. Trato de hacerlo lo mejor que sé. Hay niños que se dejan enseñar y niños a los que no hay manera, pero a mi no me sobra nadie, al menos, hasta el momento.
Dicho esto poco más que contar sobre mí. Me gustan las cosas como son. Marcada una línea, no me gusta que nadie se salga de ella. Cuando esto ocurre las cosas, como la línea, acaban torciéndose.

Los inconvenientes de una plantilla escasa

Mucho tienen que cambiar las cosas de aquí a final de temporada para que el equipo consiga aumentar el número de jugadores para su plantilla hasta completar el total permitido de quince.
A pesar de que el inicio de pretemporada auguraba otra cosa, la situación actual es la que es y hay que afrontarla. Disponer de tan solo nueve jugadores es un inconveniente al que tenemos que hacer frente de la mejor manera posible que seamos capaces. 
Es una situación complicada porque el equipo necesita refuerzos pero éstos no aparecen por ningún lado y la competición exige tener y mantener un nivel al que nosotros no podemos llegar con lo que tenemos.
Mientras que la plantilla actual se mantenga no está mal, lo peor es que empiecen las faltas y las ausencias y el equipo quede bastante mermado. Estos son los inconvenientes y las desventajas de tener una plantilla corta, escasa. De ahí la imperiosa necesidad de reforzar la plantilla.
En pueblos como este nuestro no hay tantos niños como en las ciudades más grandes. Pero si además unimos a eso la llamémosla "competencia desleal" entre colectivos deportivos, llegamos a la conclusión de que se termina por una "huida provocada" de muchos niños que empezaron en el polideportivo y acabaron en el campo de fútbol y nos encontramos en la situación que estamos ahora. Hay pocos jugadores en el equipo, los justitos, y en el momento que surge cualquier imprevisto, el equipo acaba echando en falta la necesidad de disponer de algún que otro jugador más.  Pero esto es así. Es lo que tenemos y hay que aguantarse y aceptarlo.
Debemos potenciar más el fútbol sala desde la base. Debe haber una mayor conexión entre los distintos colectivos deportivos de manera que se agrupe y no se separe. A la vez que hay que dejar que los niños elijan. Ellos son los verdaderos protagonistas y ellos son los que tienen que decidir "por sí mismos" qué deporte quieren practicar, con quién quieren hacerlo, qué compañeros quieren tener y a quién quieren como entrenador. Eso, en estas dos últimas temporadas (la actual y la anterior), se ha convertido en caballo de batalla, en algo que ni por asomo me pensaba que pudiera pasar. ¡Cosas del deporte!
Quiero que esta reflexión en voz alta nos sirva a todos (padres, directivos, gobernantes, entrenadores, jugadores, aficionados) los que formamos parte de este mundillo del deporte base para aunar fuerzas y esfuerzos en equilibrar la balanza para conseguir una verdadera promoción del deporte desde la base en nuestra localidad, en nuestro querido pueblo, en cualquiera que sea la modalidad deportiva. Nos queda mucho que aprender de otras poblaciones, en las que hay sitio para todo y para todos. Bueno, con paciencia y tesón, todo se andará.

Composición de nuestro grupo

Plantilla de Cadetes 2013/2014

Estos son los jugadores que forman parte del equipo de categoría cadete durante la temporada 2013/2014 en el club A.D. Cubillana F.B. La plantilla está compuesta por:

Dorsal: 01
Nombre: FRANCISCO Manuel Becerra Cortés
Fecha de nacimiento: 1999
Posición: Portero.
Temporadas: 2013/2014
Procedencia: Sin club anterior.

Dorsal: 02
Nombre: VENTURA MACÍAS BARRENA
Fecha de nacimiento: 1998
Posición: Ala-Cierre.
Temporadas: 2013/2014
Procedencia: Sin club anterior

Dorsal: 03
Nombre: ADRIÁN Santos Gil
Fecha de nacimiento: 1998
Posición: Ala-Pivot.
Temporadas: 2013/2014
Procedencia: C.D. San Serván

Dorsal: 04
Nombre: NICUsor Marius Micu
Fecha de nacimiento: 2000
Posición: Cierre.
Temporadas: 2012/2013, 2013/2014 (2)
Procedencia: Cantera

Dorsal: 05
Nombre: José Francisco Gutiérrez González "KIKO"
Fecha de nacimiento: 2000
Posición: Ala-Cierre, Ala-Pívot.
Temporadas: 2012/2013, 2013/2014 (2)
Procedencia: Cantera

Dorsal: 06
Nombre: José PEREIRA Patiño
Fecha de nacimiento: 2000
Posición: Pivot.
Temporadas: 2012/2013, 2013/2014 (2)
Procedencia: Cantera

Dorsal: 07
Nombre: CHRISTIAN Arias Rosa
Fecha de nacimiento: 1999
Posición: Ala.
Temporadas: 2012/2013, 2013/2014 (2)
Procedencia: Cantera

Dorsal: 12
Nombre: JUAN LUIS Jesús Pérez Nogales
Fecha de nacimiento: 1998
Posición: Portero.
Temporadas: 2013/2014
Procedencia: Sin club anterior

Dorsal: 13
Nombre: Francisco José ANDRADES Galán
Fecha de nacimiento: 2000
Posición: Pivot
Temporadas: 2012/2013, 2013/2014 (2)
Procedencia: Cantera

De un total de nueve jugadores, tres son de categoría cadete de último año, dos jugadores son cadete de primer año y 4 jugadores son infantil de último año. Como se puede comprobar, la plantilla está muy descompensada si la comparamos con la de otros equipos del mismo grupo pero es lo que tenemos actualmente.

La salud es lo primero

Esta entrada es una autorreflexión. Siempre he tenido el fútbol sala como un entretenimiento, antes cuando jugaba y ahora que lo que hago es entrenar.
Además, para mí, estar con la cantera, estar inmerso en el mundo del fútbol sala base es una aventura diaria de la que me gusta disfrutar.
Disfrutar siempre que pueda, porque como todo ser humano tengo mis límites.
En el fútbol sala como en cualquier otro deporte se saborean momentos dulces pero también toca pasar por tragos amargos.
Has de estar preparado para ambas cosas. Para lo bueno y para lo malo.
Lo más importante es que se reconozca tu labor, porque de esta manera los malos momentos se hacen más llevaderos.
Siempre he intentado que el fútbol sala y su entorno no me quiten el sueño. A veces se consigue, a veces no. Depende de cómo uno se tome las cosas.
A mí me gusta el rigor y la seriedad. Como entrenador, la disciplina, en esto del fútbol sala, es mi máxima. Antepongo la educación y el respeto, la enseñanza de los valores humanos más esenciales a ganar el partido y llevarme los tres puntos en juego.
Suelo ser prudente y comedido, pero ¡ojo! ¡Qué nadie se piense que voy a pasar por tonto!
No me gustan las injusticias, al contrario suelo rebelarme contra ellas. En el deporte se dan muy a menudo, también en el fútbol sala base, pero lo más responsable, en la mayoría de las ocasiones, es dejarlo pasar. Una vez terminado el partido, los jugadores, árbitros y entrenadores se dan las manos, se saludan y cada uno a su casa, sin rencores.
Con el fútbol sala te sube la adrenalina. Te cambia el carácter. Te puedes convertir en una persona irascible si no eres capaz de controlarte y, en el fútbol sala base, acabas convirtiéndote en un mal ejemplo para los chicos (o chicas) a los que entrenas y que, a veces, ven en ti a un espejo en el que reflejarse.
Entrenar no es fácil. No se trata sólo de saber de fútbol sala, se trata también de saber llevar un vestuario, tanto individual como colectivamente. Y eso no se aprende de un día para otro. Hay que echar muchas horas y pasar algunos malos ratos también para al final llenarte de una satisfacción interior al ver que has conseguido lo que te proponías al principio de temporada, que en mi caso no es otra cosa que HACER EQUIPO.
Los resultados de los partidos tienen que ser algo superficial. Ganar le gusta a todo el mundo, a mí también, lo importante es saber perder. Asumir y ser capaz de digerir las derrotas no es fácil, ni tampoco lo es el ser capaz de transmitirlo, porque a veces puede parecer que vas de perdedor.
Hay que ser realista y saber lo que uno tiene, de lo que uno dispone. En esta temporada yo sé desde un principio qué equipo hay y hasta dónde se puede llegar con los jugadores de los que dispongo.
A pesar de que entrenar me encanta, estoy teniendo serias dificultades para seguir adelante porque la salud es lo primero.
Tengo que agradecer públicamente la colaboración desinteresada de dos personas que me están ayudando muchísimo. Dos compañeros, dos amigos: FMGG y JAP. A los dos, de verdad, muchas gracias por vuestro apoyo.

Normas del equipo

NORMAS DE FUNCIONAMIENTO DEL EQUIPO CADETE DEL CLUB A.D. CUBILLANA F.B. (Entrenamientos, Convocatorias y Partidos).
Para: Adrián, Andrades, Cristian, Francisco, Juan Luis, Kiko, Nicu, Pereira, Ventura.
De: Toribio (Entrenador).

Desde hace algunas fechas vengo viendo y notando, por parte de varios jugadores del equipo, algunas malas costumbres, que no deseo que lleguen a convertirse en normas. Por eso, y para que todo el trabajo hecho hasta ahora no se vaya al “garete”, se establecen, a partir del día de hoy, las siguientes NORMAS para el BUEN FUNCIONAMIENTO DEL EQUIPO. Normas de obligado cumplimiento para todos y cada uno de los jugadores de la plantilla.

A) ENTRENAMIENTOS.

1.- Los días de entrenamiento, mientras no se diga lo contrario, son los martes y jueves de cada semana de ocho (8) a diez (10) de la noche. Es el horario que se nos tiene asignado desde el Ayuntamiento para poder hacer uso del pabellón polideportivo municipal.
2.- Hay que respetar a rajatabla el horario, salvo causas de fuerza mayor. La hora de comienzo son las 8 en punto, y no las 8 y 10 o las 8 y cuarto.
3.- Hay que tomarse en serio los entrenamientos: hay que venir, hay que entrenar, hay que estar entrenando el tiempo que tenemos estipulado y hay que justificar cuando se falta, si es posible ANTES Y NO DESPUÉS (bien a través de otro compañero o bien hablando conmigo directamente: mi número de teléfono lo sabéis todos).
Las faltas de asistencia deben ser por causas de fuerza mayor: enfermedad, lesión, viajes…
De esta manera no se producen agravios ni diferencias de unos hacia otros.
4.- Nada de broncas, riñas o insultos entre vosotros (ni en los entrenamientos ni en los partidos).
5.- Cuando entrenamos nos olvidamos de la gente que está fuera. Venimos a entrenar y no a perder el tiempo (lo mismo cuando jugamos los partidos).
EL OBJETO DE ESTAS NORMAS ES CONSEGUIR ENTRE TODOS HACER UN GRUPO FUERTE, COMPACTO Y SÓLIDO. QUE ESTÉ REALMENTE UNIDO, QUE SEA UN EQUIPO.

B) CONVOCATORIA DE PARTIDOS.

1.- Como ha venido siendo habitual hasta ahora se seguirá colocando en el tablón de anuncios del polideportivo el cartel del partido a disputar, con la hora del encuentro y la hora de la convocatoria o de la salida del autobús. Aunque no es el caso, porque la plantilla la componen menos jugadores de los que se pueden inscribir en el acta del partido, aquel jugador (o jugadores) que no vaya convocado debe de acompañar siempre al equipo por si a última hora surge algún imprevisto y se precisa o requiere su participación.
2.- La hora de citación de cada convocatoria de partido también hay que llevarla a rajatabla: si se os dice a una hora, es a esa hora y no 10 o 15 minutos después.
3.- Si se diera el caso y fuera necesario la lista de convocados hay que esperar a verla y no preguntarle al entrenador si vais o no convocados antes de ponerla en el tablón.
4.- Si se da el caso, hay que aceptar cuando no se va convocado por respeto a los demás compañeros y al entrenador.
5.- Las decisiones del entrenador hay que acatarlas y respetarlas sin rechistar ni protestar lo más mínimo.
6.- Que nadie se llame a engaño: quien juega es quien se lo merece.
7.- Si un jugador está "tocado" debe hacérselo saber al entrenador cuanto antes y poder tomar las medidas necesarias.

C) PARTIDOS.

1.- Hay que jugar con ganas, se esté sobre la pista de juego el tiempo que se esté.
2.- Hay que respetar mi criterio de entrenador en los cambios y no poner mala cara: unos jugaréis más y otros menos; y viceversa, según vea yo cómo se está desarrollando el partido y cómo se ha entrenado a lo largo de la semana.
3.- En el tiempo de descanso, así como en los tiempos muertos, además de parar a beber o a descansar, se hace el corrillo oportuno y se presta la máxima atención a lo que el entrenador os dice. Se habla de lo que estamos haciendo bien y de lo que tenemos que corregir, pero en grupo y no teniendo que ir yo de uno a otro de vosotros.

ESTO ES, ALGO ASÍ COMO, UN REGLAMENTO DE RÉGIMEN INTERNO DEL EQUIPO. DOY POR HECHO QUE VA A SER RESPETADO Y CUMPLIDO POR TODOS Y CADA UNO DE VOSOTROS. SI NO ES ASI, YA SABÉIS LO QUE HAY… GRACIAS POR VUESTRA COLABORACIÓN.

Aún siendo interno, se hace público colgándose en el blog del club.

En Arroyo de San Serván, a 28 de enero de 2014.

Fdo.: El Entrenador.

El fútbol sala desde la base, por dentro y por fuera

En este blog pretendo darle a nuestra cantera la importancia que se merece, pues del buen funcionamiento de ella depende, en gran medida, el futuro del club. Además me gustaría que sirviese de aliciente a nuestros jóvenes en su aprendizaje diario y les ayude a sentir, cada día más, los colores del club que visten y representan.
Intentaré poneros al día de cuantas novedades se produzcan en el equipo e intentaré informar de la actualidad que se produzca en su entorno.
Sabemos (desde dentro) que no es tarea fácil llevar un equipo de niños o jóvenes, aunque algunas personas (desde fuera) piensen lo contrario. Y si no, que se lo pregunten a la persona que tengo como entrenador de porteros, delegado de equipo y ayudante en los entrenamientos durante la presente temporada (JAP).
En mi caso, y desde mi afición por el fútbol sala, pretendo enseñar a los chavales todo aquello que aprendí en mis años de jugador; además de lo que he ido adquiriendo en estos años de formación como monitor diplomado y entrenador titulado.
Cuando se trabaja el fútbol sala desde la base, no sólo preparas a los jugadores en el aspecto deportivo sino que además, y esto es muy importante, tienes que intentar transmitirles los valores esenciales que ha de poseer cualquier ser humano. Hay veces que además de entrenador tienes que actuar como amigo o como padre.
Yo entreno a este grupo de jugadores porque quiero y porque me gusta, por mi hijo pequeño que es un incondicional de este deporte y forma parte del equipo y porque deseo contribuir a potenciar el fútbol sala base en este pueblo.
Ni yo, ni mi compañero de entrenamientos, somos profesionales. Eso lo sabe todo el mundo. Somos, simple y llanamente, aficionados al fútbol sala, amateurs de este deporte, que por una u otra causa estamos comprometidos con este club (A.D. Cubillana F.B.), ejerciendo como responsables deportivos.
El fútbol sala base no es un negocio, es otra cosa totalmente distinta. Es más, a nivel personal te cuesta tiempo y dinero. Eso solamente se puede asegurar y confirmar cuando se está "por dentro". Desde fuera las cosas se ven de otra manera y se valoran inadecuadamente, sin conocimiento de causa. ¡Lástima que sea así!

En el fútbol sala base: ¿entrenador y/o formador?

En este post el comentario se orienta sobre la figura del entrenador. Responsable del equipo, deportivamente hablando. En la inmensa mayoría de los clubes de fútbol sala de pueblos como el nuestro, las personas que se dedican a la cantera no son profesionales de este deporte, sino simples aficionados. Su trabajo no se ve, no se percibe; pero cuando los niños se hacen mayores, ese trabajo sí que se nota, tanto en lo deportivo como en lo humano.
Hoy en día todo el mundo entiende de fútbol sala. Unos más que otros, desde luego, o al menos eso es lo que ellos piensan. Yo puedo comprobar semana a semana, tanto en nuestro pabellón como en los de los contrarios que hay tantos entrenadores como espectadores viendo el partido. Eso es así. Pero, verdaderamente ¿quién es el que conoce de "pe a pa" a los jugadores del equipo?.
El entrenador ejerce las tareas propias de su función, pero además es un pilar básico en la formación de los chavales, como jugadores y como personas.
Su trabajo, en lo deportivo, todos lo valoran para bien o para mal; pero nadie o casi nadie se da cuenta de la función formativa que desempeña. Los niños son niños y como tales se comportan. En ese momento, del entrenamiento o del partido, en el que el comportamiento no es el adecuado es cuando aparece la función formativa del entrenador.
Desde mi punto de vista, a los chavales hay que educarlos y concienciarlos, deportivamente hablando, para que todos y cada uno de los partidos que disputen discurran por los cauces normales deportivos que deben exigirse. La violencia, en cualquiera de sus manifestaciones, debe desaparecer de los pabellones de fútbol sala. He podido comprobar en primera persona, pues ya son muchos años ejerciendo como entrenador, la actitud de algunos padres (no de nuestro equipo desde luego) que se portan como auténticos descerebrados, incitando a sus hijos a la violencia, al juego sucio, a la bronca contínua... En fin, que eso no es el fútbol sala base; eso no es el deporte. Desde todos los estamentos de nuestro club (junta directiva, entrenador, delegado, jugadores, padres, familiares, aficionados...) deben sentarse las bases para que, como hasta ahora, el fútbol sala sea eso, fútbol sala, y no se convierta un pabellón y su pista de juego en una escuela de formación para la violencia. Hay algunas personas repartidas por esos polideportivos extremeños (padres, familiares y amigos de los jugadores, así como algún que otro entrenador) que conciben el fútbol sala base como lo que no es.
El fútbol sala base lleva y conlleva, enseñanza del fútbol sala pero, sin dejar atrás la educación en valores, que hoy en día tanto se pronuncia y tan poco se lleva a la práctica.
Esa es una de las metas que me propuse desde el primer día que empecé a entrenar con chavales y que siempre tendré y mantendré como referente.
Pretendo que este texto, que es una reflexión muy personal, sirva también como punto de reflexión para todas y cada una de las personas interesadas en el fútbol sala base arroyano: ¿Entrenador y/o formador?.

¿Por qué no juego en el cinco inicial?

Esta pregunta se la hacen algunos jugadores y no encuentran respuesta aunque, desde luego, la tiene. Para el entrenador no es difícil hacer la lista del cinco inicial.
En ella incluirá siempre a aquellos jugadores que más se lo merezcan y que considera más idóneos para ese partido, según el rival.
Pero además, tiene que contar con el estado físico del jugador, con cómo ha entrenado durante la semana, con qué jugador, por sus características, encaja mejor en el sistema de juego ofensivo y defensivo que va a plantear para el partido...
Son muchas las razones que llevan al entrenador a dejar fuera de la lista incial, que no de la convocatoria, a este o a aquel jugador. La titularidad, por llamarlo de alguna manera (aunque yo no lo valoro así) se gana en el día a día del entrenamiento. Trabajando con seriedad y con ganas.
En este deporte del fútbol sala los convocados para cada partido pueden ser hasta doce, pero son cinco los que salen a la pista de inicio. Luego acaban jugando todos. Los que salen de inicio son aquellos en los que más confía el entrenador por su lucha y entrega. Cuando se va convocado se juega siempre, pero unos lo hacen más que otros. ¿Por qué?. La respuesta está escrita.

¿Cómo entrenamos?

Durante dos días a la semana el equipo realiza entrenamientos de hora y media o dos horas, trabajando el aspecto físico así como el técnico y el táctico. Además se trabaja también el aspecto psicológico.
Dividimos el entrenamiento en fases:
1.- Calentamiento (Trote generalizado en carrera suave y gimnasia genérica sobre piernas, tronco y brazos).
2.- Estiramientos.
3.- Preparación física.
4.- Preparación técnica.
5.- Preparación táctica.
6.- Práctica real en cancha.
7.- Vuelta a la calma.
En el fútbol sala base se hace esencial, al trabajar con niños, convertir el entrenamiento en una forma amena y divertida de aprender cosas de este deporte.
El entrenamiento es rutina, pero es una rutina básica para el desarrollo futbolístico del joven jugador. Aquel que se despista no se entera de nada. Hay que tener en cuenta que este equipo no "rota" sobre ningún jugador; son los jugadores los que "rotan" sobre el equipo. Aquel jugador que no atiende no se entera y siempre irá por detrás de los demás. Y luego, a la hora del partido, pues pasa lo que pasa... Se pagan las consecuencias de la falta de atención.
Nuestro entrenamiento se basa en concentración, esfuerzo, sacrificio y trabajo.
Desde niños hay que meterles esos cuatro conceptos a los jugadores en la cabeza a base de paciencia, tesón y rutina diaria.

El trinomio formativo

Aunque ya lo he hecho en otras ocasiones y en otros foros, hoy voy a escribir aquí sobre la función que desempeñamos las personas que “llevamos” equipos de fútbol sala base.
Creo que lo que prima es el trinomio siguiente: entrenador-educador-amigo.
En primer lugar entrenador, porque no debemos olvidar que para lo que vienen los niños al entrenamiento es para jugar al fútbol sala y por ello debemos realizar una buena preparación de entrenamientos, siendo en todo momento ordenados, con un buen planteamiento de los fines que proponemos y realizar una metodología con estructuras divertidas y que enganchen, que los jugadores quieran venir a entrenar y no que vengan obligados.
La función de educador está clara. Somos responsables de los niños el tiempo que están con nosotros y, por lo tanto, todas nuestras peculiaridades (virtudes y defectos) van a ser copiadas en mayor o menor medida por ellos. Hasta un punto en el que no podemos ser conscientes, con lo cual hemos de proponer cuestiones que no sólo atañen al fútbol sala, sino al mundo que rodea a nuestros jugadores, tales como, sus estudios, sus otras aficiones o sus gustos musicales, por ejemplo.
Siempre debemos estar abiertos a todas las preguntas y sugerencias que los chicos nos puedan realizar, así como a los problemas que nos puedan dar o plantear.
Y, por supuesto, amigo. Debemos ganarnos la confianza del grupo para que "todos rememos en el mismo sentido".y tener claro que además de que los niños aprenden de nosotros, nosotros podemos también aprender de ellos.
Llevo muchos años entrenando a jóvenes de ambos sexos y de diferentes edades. He intentado de aplicar siempre este trinomio de la mejor manera posible. En unas ocasiones lo he conseguido mejor que en otras, pero siempre (al menos hasta la fecha) había sido misión cumplida.
En esta ocasión me he encontrado con un grupo de chavales, que están en una edad muy mala y a los que cuesta poder barajar y hacerlos a tu mano. La mayoría del grupo es consciente de lo que hay y de lo que pasa, pero siempre hay alguno que no se entera o no se quiere dar por enterado.
Esta situación que se ha estado fermentando durante varios meses, parece que está llegando a un punto en el que se está haciendo insoportable, insostenible. Hay que cortar cuanto antes para que no empeore.
Mi máximo deseo es enseñar y mi primer y único objetivo que los chavales aprendan. Pero siempre hay quien no quiere aprender.
Pero ése no es el problema, el problema se origina cuando ni quiere ni deja. Ahí es cuando hay que poner fin. De una u otra manera, pero algo o alguien sobra. Está claro.
Siempre ha habido, hay y habrá, jóvenes problemáticos (o polémicos, o como queramos llamarles). Siempre, a lo largo de estos años, he tenido a alguno/a o a más de uno. Y siempre, como decía anteriormente, había sido misión cumplida. Espero que, en esta ocasión, también lo sea.
Así es que hasta aquí hemos llegado.

Complejo de inferioridad

Desde el primer hasta el último jugador de la plantilla está invadido por ese "complejo de inferioridad" que pone título a este post de entrada del blog.
En cualquier competición, de fútbol sala o de cualquier otro deporte, siempre tiene que haber ganadores y perdedores. Eso es una cuestión de lógica.
La cuestión que nosotros tenemos que resolver es que se puede ser unas veces ganadores y otras perdedores, pero no hay que ser perdedores siempre. Ese concepto hay que irlo apartando de nuestras mentes.
Cuando salimos a la pista de juego ya vamos con el partido perdido y aún no ha empezado a rodar el balón.
El hecho de que seamos un equipo "B" casi en su totalidad y que nos enfrentemos contra equipos "A" no me dice nada. Es una buena excusa a la hora de justificar que se pierden los partidos pero realmente no es ésa la causa por la que se pierden. Hay otros motivos. El principal se llama "complejo de inferioridad".
En la pista de juego todos somos iguales. Los altos y los bajos, los de segundo año y los de primero e incluso los que aún son de categoría infantil. Lo que hay que hacer que funcione es el grupo.
Cada jugador, independientemente de su estatura o de su edad, tiene la obligación y el deber de poner a disposición del grupo sus cualidades individuales. Cualidades que, por otra parte, y de una u otra manera, tienen todos y cada uno de los jugadores que forman parte del equipo.
No es fácil jugar contra equipos que a priori son superiores, pero el partido hay que jugarlo y hasta que el árbitro no realice el pitido final el partido no ha terminado y durante 50 minutos de juego puede pasar de todo.
Hasta ahora las cosas no han podido ir peor. Dos derrotas muy contundentes y una victoria, ¡y qué victoria!, después de estas 3 jornadas disputadas. Bagaje que nos hace estar en la parte de abajo de la clasificación pero, como ya he comentado en otras ocasiones, aún quedan puntos en juego para mejorar el puesto en la tabla. Y para eso hay que mejorar primero el rendimiento tanto individual como colectivo del equipo y de sus jugadores.
Una manera de mejorar el rendimiento es acudiendo a los entrenamientos y trabajar duro en ellos. Otra es, el día de los partidos, dejar a un lado ese complejo de inferioridad que nos invade y jugarle al rival de tú a tú, sin tener en cuenta el puesto en la tabla clasificatoria sino pensando en que en fútbol sala cualquiera pueda ganar y también perder y dejando ese sentimiento de que somos inferiores en el puñetero vestuario y salir a la pista de juego sin pensar en el resultado del último partido disputado o de los anteriores.
Lo dicho, hay que jugar sin complejos, sin ningún tipo de complejos. Y hacerlo en equipo.
En la pista somos cinco contra cinco y hay por delante dos tiempos de veinticinco minutos en los que puede pasar cualquier cosa. Todo no va a ser siempre perder. También hay que ganar. O, al menos, intentarlo.
Aunque no es una tarea fácil, tampoco es imposible de conseguir.

Dos pelotas y un balón


Siempre he pensado, pienso y pensaré, y por eso se lo digo a mis jugadores, que el fútbol sala es un deporte en equipo que se basa en aplicar en cada partido la teoría del significado literal de los tres siguientes vocablos: colocación, compañerismo y coraje. Y de llevarlos a la práctica.
El fútbol sala es eso, teoría y práctica. Y el fútbol sala base lo es aún más. Hay que saber hacer llegar el mensaje al chaval para que lo entienda (teoría) y una vez entendido lo realice (práctica). No es tarea fácil, pero tampoco imposible.
Las jornadas semanales de trabajo en los entrenamientos, antes de cada partido, son largas y sobra tiempo para explicar y para comprender. Pero para ello todos debemos poner de nuestra parte. El entrenador y los jugadores.
En cada partido, colocación, compañerismo y coraje. Veamos:
Colocación sobre la pista de juego de todos y cada uno de los jugadores, donde y como yo les diga. Siempre deben estar bien colocados, nunca perder el sitio. Corregirse unos a otros si fuera necesario y siempre, siempre, tener su parcela del rectángulo de juego totalmente controlada.
Compañerismo entre todos ellos, titulares y suplentes, para que el equipo no tenga fisuras. Un equipo donde lo que funciona es la bronca entre sus jugadores realmente es que no funciona. Es eso una señal inequívoca de que ahí se juega a cualquier cosa menos al fútbol sala en equipo. El equipo somos todos y todos debemos funcionar como el equipo, o sea, como un grupo conjuntado y totalmente unido.
Coraje en todos y cada uno de los jugadores. A cada cual en la línea de la pista que le toque y en el puesto en el que juegue.
Cuando en un equipo de fútbol sala se juntan estos tres factores y se desarrollan adecuadamente, ese es un equipo, y además competitivo.
A veces falla la colocación, otras veces no hay compañerismo, en ocasiones no funciona ninguno de los dos términos; y es entonces cuando hay que tirar del coraje. Lo que conocemos por "garra", por “cojones”. O por “pelotas”. De ahí lo del título del artículo “Dos pelotas y un balón”.
Al fútbol sala se juega con los pies, se piensa con la cabeza, se tiene la boca cerradita y cuando hay que tirar de pelotas se tira de pelotas y punto.
Muchos partidos se han ganado así. Por coraje, por cojones, por pelotas de los jugadores que han luchado hasta el último minuto por conseguir la victoria final y la han conseguido. Pero haciéndolo como grupo, como conjunto, como equipo y nunca como uno solo. ¿Qué nos está pasando?
Es más que comprensible que tengamos que tirar de esa colocación, ese compañerismo y ese coraje para poder llevar a nuestro casillero los tres puntos en disputa de todos esos partido que aún nos quedan por jugar. El de este próximo domingo contra Alcuéscar es uno de ellos.
No debemos arrugarnos porque juguemos contra equipos superiores. Yo no valoro el resultado sino vuestro rendimiento. Ya sabéis, colocación, compañerismo y coraje. Apliquémonos el cuento y a por el partido. Juguemos con dos pelotas y un balón… Que podemos, ¿o no? ¡Ánimo chavales!

Lucha, entrega, esfuerzo y sacrificio

Estas cuatro palabras resumen claramente lo que yo quiero de los chavales que tengo en el equipo. Son palabras que me sirven para aplicarlas tanto en los entrenamientos como en los partidos.
Lucha o, lo que es lo mismo, competir contra otros para intentar ganar. Acción que hay que tener presente tanto en los entrenamientos como en los partidos. Luchar y competir por ser mejor o hacerlo mejor que el compañero o el rival.
Entrega o, lo que es lo mismo, dedicarse a algo con mucho interés. Lo que le pido a mis jugadores es que lo den todo. Que den todo lo que tienen, todo de lo que sean capaces, tanto en los entrenamientos como en los partidos. Que se mantengan concentrados, que estén pendientes a lo que se les explica, que estén atentos a lo que se dice y hace en cada momento.
Esfuerzo o, lo que es lo mismo, utilizar con intensidad la fuerza física, la inteligencia o la voluntad. Tres valores que en el fútbol sala dicen mucho a favor de un jugador. Este concepto del esfuerzo no se lo aplican todos los jugadores por igual y, a partir de ahí, empiezan a verse las carencias del equipo en su conjunto.
Sacrificio o, lo que es lo mismo, dejar de hacer algo agradable o también hacer cosas molestas para conseguir algo que también te gusta pero que requiere poner mucho de tu parte.
En este pequeño texto y con estas cuatro palabras se contemplan las cualidades que, según mi criterio, debe tener un jugador de fútbol sala y se recoge en poco espacio lo que pretendo conseguir de todos y cada uno de ellos y es lo que estoy intentando hacer en cada día de entrenamiento.
Estas cuatro palabras también tienen la culpa de que algunos de los que empezaron ahora ya no estén.
A todo aquel que de verdad le guste el fútbol sala tiene que saber que a estas edades estas palabras tienen que estar muy presentes dentro de su vocabulario futbolístico.
La cosa está muy clara: si un jugador no lucha, no se entrega, no se esfuerza y no se sacrifica no consigue llegar al final ni obtiene esos resultados que desea, tanto a nivel individual como colectivo.
Aún siendo niños (algo que tengo siempre muy presente) creo que se puede sacar de cada uno de ellos mucho más de lo que a primera vista parece que lleven dentro. Sólo que para conseguirlo hay que aplicar con firmeza estas cuatro reglas: lucha, entrega, esfuerzo y sacrificio, jugador por jugador.
Quien algo quiere, algo le cuesta.

Decálogo para padres y espectadores

1º Los niños no juegan para el entretenimiento del público, ni para quedar en primer lugar, sino para divertirse y para formarse como personas a través del deporte. ¡Tenlo siempre en cuenta!
2º No les regañes por cometer errores. ¡Están aprendiendo! Puedes hacer comentarios positivos, estos si que son motivadores.
3º Aplaude los esfuerzos y las buenas actuaciones de todos los participantes. El resultado no es lo más importante.
4º Rechaza el uso de cualquier tipo de violencia o de comportamientos incorrectos, ya sean estos generados por el público, o por cualquiera de los participantes.
5º Aunque tengas conocimientos, no les "teledirijas" diciendo lo que tienen que hacer. ¡Dales libertad para que disfruten de la actividad y tomen sus propias decisiones!
6º Respeta las decisiones arbitrales y anima a que los deportistas lo hagan, así como a jugar de acuerdo al reglamento establecido.
7º Muestra respeto por quienes participan en la actividad, jugadores, árbitros, entrenadores y público. ¡Son imprescindibles!
8º Fomenta en todo momento el uso de estas normas entre el resto del público espectador, con ello conseguirás que la actividad sea más beneficiosa para todos.
9º Al terminar la actividad valora lo realmente importante, es decir, la mejora personal y colectiva, y no el resultado obtenido.
10º Ten en cuenta que tus acciones son un modelo a imitar por tus hijos, sobre todo, que el verdadero protagonismo es el suyo.

sábado, 25 de enero de 2014

Decepción personal

Trabajando por y para el fútbol sala desde la base





Seguimos como estábamos

Primeras valoraciones

En la presente temporada 2013-2014, desde el club no se ha podido federar más que a un equipo en categoría cadete. Equipo que está muy descompensado en edad, ya que está formado por jugadores cadetes e infantiles. Concretamente están tres cadetes de último año, dos cadetes de primer año y cuatro infantiles de último año. Esta circunstancia está pesando como una losa sobre los chavales que forman el equipo porque se encuentran con rivales que los superan en todos los aspectos debido, principalmente, a la edad. En estas etapas de formación se nota mucho el físico, la técnica individual, la táctica grupal. En los partidos que se llevan disputados hasta la fecha no están acompañando, ni por ensueño, los resultados positivos, sino todo lo contrario. Por eso, desde el club, hacemos un llamamiento a los jugadores que deben y tienen que "atender al rendimiento más que a los resultados". Nunca en este club vamos a valorar el rendimiento de los jugadores por el resultado final de los partidos.
El equipo tiene aún por delante mucho margen de mejora, en todos los aspectos (físico, técnico, táctico, psicológico, estratégico), tanto a nivel individual como colectivo. Estos jugadores no dejan de ser niños que se están formando deportivamente, que aún no han alcanzado su máximo nivel y que tienen por delante tiempo de sobra para demostrarse a sí mismos que pueden mejorar su rendimiento, elevar su autoestima y superar estos primeros obstáculos que se nos están presentando con el inicio del campeonato liguero.
Ánimo chavales que vosotros podéis.

Refuerzos para el equipo cadete sala

Desde la Junta Directiva del club b