miércoles, 29 de enero de 2014

¿Son las bandas un mercadillo?

Si en algo tengo que darle la razón al amigo con el que charlaba hace unos días (porque coincido con él plenamente en este asunto) es en lo que se refiere a cómo y dónde se colocan los espectadores para ver un partido en el pabellón polideportivo municipal.
Que yo sepa en el pabellón hay unas gradas, que normalmente nunca se llenan ni por asomo. De las tres filas de asientos que existen se pueden y deben utilizar las dos más superiores y dejar libre la que está, digamos más a ras de pista, para uso exclusivo de los componentes de los equipos (jugadores, entrenadores, delegados...) y de los árbitros. Tanto en un lado como en otro de la pista de juego. Las de la parte de los banquillos y las de la parte de la zona por donde se desplaza el árbitro.
Bueno, pues alguna de las personas que vienen a ver los partidos (aunque el número total de ellas no es muy elevado) tiene la mala costumbre de colocarse sobre el escalón de asientos más bajo, el que está más cerca de la banda de la pista con lo que dificulta el normal desarrollo del juego de los equipos, porque lo que hace es molestar e incordiar a jugadores, entrenadores, delegados y árbitros, que van y vienen sobre esas partes del rectángulo de juego. Tanto aficionados locales como visitantes. ¡Hay que fastidiarse! Con lo de asientos que hay en las gradas y que se tengan que colocar justo ahí, donde más molestan.
Tendría que haber alguna señalización que delimitara ese espacio pero como no la hay para eso está el sentido común en las personas. El pabellón está muy bien pero lleva ya mucho tiempo construido y se está quedando un poco obsoleto en cuestiones como ésta.
Hay otros pabellones que están construidos de otra forma, de manera que a la pista de juego sólo tienen acceso los que lo tienen que tener (árbitros, jugadores de ambos equipos, entrenadores y delegados) y el público está ubicado en asientos por encima del nivel del suelo de la pista. ¡Cómo tiene que ser!
Pero aquí no. En este pabellón la banda de los banquillos parece un mercadillo, donde toda la gente va y viene.
Como decía al principio, este amigo me recriminaba, y con toda la razón del mundo, que las personas tenían que estar en las gradas y dejar de pasearse por las bandas.
Y yo le contestaba que si además de estar pendiente de mis jugadores también lo tengo que estar de los aficionados pues entonces ¡apaga y vámonos!
¿Por qué le cuesta tanto a algunas personas sentarse en las gradas a ver los partidos que disputan los chavales en vez de colocarse en terreno que no deben?
Repito, que en otros pabellones, este asunto se lleva con extrema y máxima rigidez, como tiene que ser.
Desde donde corresponda se tienen que empezar a tomar medidas en este asunto. Si hay que colocar carteles prohibiendo el paso se colocan. Si se han de colocar cancelas que se coloquen, pero se ha de delimitar ya de una vez qué terreno puede ocupar la afición y qué terreno no.
Tenemos que ser conscientes y poner todos de nuestra parte.
Recuerdo muchos partidos jugados aquí en el pabellón de Arroyo donde tienes a los aficionados justo detrás de ti, pegados a los jugadores... Vamos, molestando más que otra cosa. 
Se va haciendo necesario delimitar como es debido una zona para banquillos y mesa del cronometrador. Estos espacios de las bandas deben estar totalmente libre.
Aunque pueda parecer una estupidez no lo es. Del espacio delimitado (de alguna manera) para dentro deben de estar los que tienen que estar que, en cualquier caso, nunca serán aficionados de uno u otro equipo, sino exclusivamente los jugadores y entrenadores de ambos equipos, el árbitro (y sus auxiliares si los tuviera) y el delegado de pista y/o los delegados de equipos. Todos los demás sobran porque su sitio está en las gradas o del espacio delimitado hacia fuera.
¿Cuándo llegará el día que la gente se dé por enterada de esto?.
¿Son las bandas un mercadillo? Pues aunque lo parece ¡claro que no!