martes, 28 de enero de 2014

El trinomio formativo

Aunque ya lo he hecho en otras ocasiones y en otros foros, hoy voy a escribir aquí sobre la función que desempeñamos las personas que “llevamos” equipos de fútbol sala base.
Creo que lo que prima es el trinomio siguiente: entrenador-educador-amigo.
En primer lugar entrenador, porque no debemos olvidar que para lo que vienen los niños al entrenamiento es para jugar al fútbol sala y por ello debemos realizar una buena preparación de entrenamientos, siendo en todo momento ordenados, con un buen planteamiento de los fines que proponemos y realizar una metodología con estructuras divertidas y que enganchen, que los jugadores quieran venir a entrenar y no que vengan obligados.
La función de educador está clara. Somos responsables de los niños el tiempo que están con nosotros y, por lo tanto, todas nuestras peculiaridades (virtudes y defectos) van a ser copiadas en mayor o menor medida por ellos. Hasta un punto en el que no podemos ser conscientes, con lo cual hemos de proponer cuestiones que no sólo atañen al fútbol sala, sino al mundo que rodea a nuestros jugadores, tales como, sus estudios, sus otras aficiones o sus gustos musicales, por ejemplo.
Siempre debemos estar abiertos a todas las preguntas y sugerencias que los chicos nos puedan realizar, así como a los problemas que nos puedan dar o plantear.
Y, por supuesto, amigo. Debemos ganarnos la confianza del grupo para que "todos rememos en el mismo sentido".y tener claro que además de que los niños aprenden de nosotros, nosotros podemos también aprender de ellos.
Llevo muchos años entrenando a jóvenes de ambos sexos y de diferentes edades. He intentado de aplicar siempre este trinomio de la mejor manera posible. En unas ocasiones lo he conseguido mejor que en otras, pero siempre (al menos hasta la fecha) había sido misión cumplida.
En esta ocasión me he encontrado con un grupo de chavales, que están en una edad muy mala y a los que cuesta poder barajar y hacerlos a tu mano. La mayoría del grupo es consciente de lo que hay y de lo que pasa, pero siempre hay alguno que no se entera o no se quiere dar por enterado.
Esta situación que se ha estado fermentando durante varios meses, parece que está llegando a un punto en el que se está haciendo insoportable, insostenible. Hay que cortar cuanto antes para que no empeore.
Mi máximo deseo es enseñar y mi primer y único objetivo que los chavales aprendan. Pero siempre hay quien no quiere aprender.
Pero ése no es el problema, el problema se origina cuando ni quiere ni deja. Ahí es cuando hay que poner fin. De una u otra manera, pero algo o alguien sobra. Está claro.
Siempre ha habido, hay y habrá, jóvenes problemáticos (o polémicos, o como queramos llamarles). Siempre, a lo largo de estos años, he tenido a alguno/a o a más de uno. Y siempre, como decía anteriormente, había sido misión cumplida. Espero que, en esta ocasión, también lo sea.
Así es que hasta aquí hemos llegado.