A veces resulta decepcionante la actitud de algunos jugadores por su falta de compromiso que se transforma en falta de respeto hacia el resto de los componentes del equipo. Mala cosa.
Siempre se ha dicho que se juega como se entrena, y es verdad, así que cuando no se entrena no se juega. Es lo más coherente.
Hay unos buenos mimbres, pero siempre existe esa actitud en algún que otro jugador como si la cosa no fuera con él a la hora de tener que entrenar.
Por el bien de los equipos, y del club en su conjunto, cuando se produce esa situación, como está ocurriendo ahora, es preferible realizar el trabajo encaminado a que eso no afecte en exceso al rendimiento del grupo.
La mejor forma de encauzarlo es arrimando todos el hombro para no salirse de la senda del camino. Salu2.