Compartir a veces puede ser beneficioso y otras veces puede resultar perjudicial. Si se comparte por un objetivo común sería lo primero, pero si el objetivo es diferente está más que claro que prima lo segundo.
En Arroyo de San Serván, el
pabellón polideportivo municipal es una instalación, como no podía ser de otra manera, para el uso y disfrute de
cualquier ciudadano/a de la localidad y/o de fuera también.
En las últimas fechas se está
creando cierto malestar por el uso compartido del mismo.
Es como una patata caliente que
va pasando de unas manos a otras. Actualmente coinciden en días y horas un taller
de zumba y el entrenamiento del equipo femenino de fútbol sala de la localidad.
Y la verdad es que así no se puede. El problema no es ya que te dejen media
pista para entrenar (eso sería un mal menor si fuese una sola vez a la semana)
sino que además esto ocurre en los 3 días semanales de entrenamiento y, sobre
todo, que allí, no hay forma humana de poder comunicarse jugadoras y
entrenadores con el volumen de la música.
Se necesita una pronta y urgente
solución a este dilema que de seguir así y como no se le encuentre, se
convertirá en un problema.
Estamos intentando por todos los
medios llevar el fútbol sala femenino a lo más alto. Nuestro objetivo es
promover y potenciar esta modalidad deportiva en esta categoría. Participamos
en una liga autonómica de alto nivel de competición. Estamos trabajando codo
con codo, jugadoras y entrenadores, para intentar llegar lo más adelante que se
pueda y seamos capaces.
Cuando tienes hecha una
planificación semanal y tienes que cambiarla un día, pues vale, pero cuando ese
cambio afecta a la semana completa de entrenamiento la cosa ya no es igual. Desde
donde corresponda se tienen que poner en marcha y funcionamiento los mecanismos
necesarios para que todos podamos disfrutar y nadie salga perjudicado.
Yo no sé cual es la solución.
Sólo sé que algo habrá que hacer no tardando mucho para que dejemos de sentirnos
perjudicados/as. En el día de ayer estuvimos hora y media de entrenamiento, de
manera ininterrumpida soportando un infernal exceso de ruido que nos impide
comunicarnos como lo veníamos haciendo.
No sé si la solución será sacar
el taller de zumba del polideportivo buscando otros sitios alternativos
(pabellón del instituto, nave particular, nave alquilada, otro edificio o
instalación municipal…), si será darlo en otros horarios diferentes… No sé. Lo
que sí tenemos claro es que así no se puede seguir, porque ya hemos compartido
la instalación en 2 ocasiones y a nosotras/os no nos ha ido bien. No nos
podemos comunicar debidamente (el exceso de ruido lo impide), no podemos
entrenar arreglo al espacio en el que vamos a jugar cada partido del fin de
semana, los entrenamientos están muy lejos de ser lo que eran… En las dos
fechas en que se ha compartido el pabellón el equipo de fútbol sala femenino, (aunque
pueda parecer que no), ha perdido parte de la coordinación y compenetración
adquirida en estos meses anteriores de entrenamiento.
Desde este colectivo necesitamos
una solución urgente para que los entrenamientos no se queden en humo que se
disipa sino que, como hasta hace poco, sirvan para adquirir conocimientos sobre
este bonito deporte del fútbol sala, haciendo grupo y promoviendo y potenciando
esta modalidad deportiva que tanto les gusta a las jugadoras que tengo el
inmenso placer de entrenar. Hasta hace nada ellas disfrutaban y nosotros, los
entrenadores, también. Ahora ya no. La cosa ha cambiado, a peor. Entre el ruido
ensordecedor (que te impide una normal comunicación entre jugadoras y
entrenadores) y la reducción de espacios (que te obliga a tener que improvisar
más de la cuenta) se está viendo seriamente perjudicado el equipo. (TGS).