En este deporte del fútbol sala (al igual que en otros y también en esta vida) no te perdonan si sales derrotado y te odian si ganas siempre. Aunque lo más importante es saber perder y esa cualidad está al alcance de muy pocos, porque cuando llega ese momento a casi todos le cuesta mucho digerirlo. De las derrotas hay que aprender, porque es precisamente en las derrotas donde se aprende el arte de vencer. Además, la derrota tiene una dignidad que la victoria no conoce. Cosas buenas.